martes, 22 de septiembre de 2009

Aniversario



A mi modo de ver hoy se cumple el primer centenario del acontecimiento científico más importante de nuestra historia reciente. Se trata de la presentación de la Teoría de la Relatividad Especial por parte de Albert Einstein. Esta teoría rompía con la, ahora llamada, física clásica desarrollada por Galileo y rematada brillantemente por Isaac Newton.

Einstein todavía tardaría unos pocos años para generalizar su teoría y lanzar la Teoría de la Relatividad General, pero en tal fecha como hoy hace cien años hizo saltar por los aires nuestra percepción de la realidad: el tiempo deja de ser absoluto, el espacio-tiempo se curva por efecto de los campos gravitatorios, etc…

Y cuando parecía que esta teoría junto con la teoría electromagnética iban a servir para explicarlo “todo”, los científicos descubren que no son válidas para explicar determinados fenómenos en el mundo de lo “pequeño”, del mundo subatómico. Allí llegó a rescatarnos la Mecánica Cuantica que de nuevo introdujo una serie de conceptos que vapulearon la física clásica: no resulta posible medir a la vez y con toda la precisión que queramos la posición y la velocidad de una partícula, sustituimos las fórmulas determinísticas por complejas funciones matemáticas que asignan probabilidades a las posiciones de estas mismas partículas, etc…

Lamentablemente la gravedad también tiene difícil encaje en la mecánica cuantica, es decir, la teoría de lo “pequeño” también falla con lo “grande”.

Y en ese punto nos encontramos… tratando de encontrar una teoría que sea válida para explicar las interacciones en el mundo subatómico y las reacciones a la explosión de una supernova. La Teoría de Cuerdas podría ser una buena candidata pero de momento no lo ha conseguido.

Como este es un Blog político y este post carece de este tipo de contenido, haré solamente una breve reflexión. Pido al lector que lea con atención un breve fragmento del discurso de ingreso de José Echegaray en la Academia de Ciencias el 11 de Marzo de 1866 y que después se pregunte si ha cambiado mucho la situación en España y si se está trabajando en la línea adecuada para conseguirlo:

“Gran siglo, sí, para Europa el siglo XVII; mas ¿qué ha sido para nuestra España? ¿Qué descubrimiento analítico, que verdad geométrica, que nueva teoría lleva nombre español? ¿Quiénes los rivales de Viete, de Fermat, de Pascal, de Descartes, de Harriot, de Barrow, de Brouncker, de Wallis, de Newton, de Huygens, de Gregorio de San Vicente, de Leibniz, de los Bernoulli? Yo los busco con ansia en los anales de la ciencia, y no los encuentro; paso impaciente de una a otra historia por si hallo al fin, en alguna, reparación al desdeñoso e irritante olvido en que todas nos dejan; y en todas ellas, bien se echa de ver la nacionalidad del escritor por las cariñosas predilecciones que a sus compatriotas muestra, aparecen los nombres de Francia, Italia, Inglaterra, Alemania, Bélgica, Flandes y Holanda, y en todas se paga tributo de respeto y admiración a los grandes geómetras; pero en ninguna encuentro a nuestra España. Y cierro con enojo historias extranjeras y a historias nacionales acudo, esperando siempre hallar lo que jamás por desdicha encuentro.

(…)

Cuánto me duele, señores, pronunciar frases tan duras, no hay para que encarecerlo, que todos los que me oigan lo comprenderán por la penosa impresión que en ellos causen; mas la verdad nunca debe ocultarse, y si alguna vez arranca al alma un grito de dolor, ¿qué importa?

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3 comentarios:

Anónimo dijo...

Sr. Puy no entiendo nada de lo que nos cuenta, aunque gracias por el intento. La posición de España en los rankings de educación en este momento es peor que antes, estamos a la cola de Europa. En 2007 solo por delante de Malta y Portugal.

BENITO CERENO dijo...

Y si algún científico bueno hemos tenido, la mayor parte de las veces se ha tenido que ir al extranjero. Hay quien dice que esto viene de tiempos de la contrareforma, en que se puso más peso en la religión que en la industria.

Javier Puy Garcés dijo...

Estoy basicamente de acuerdo contigo Benito. Aprovecho para incluir un párrafo del mismo discurso citado en el post que por no hacer muy extenso el comentario he preferido omitir.

Abro la Biblioteca hispana, de don Nicolás Antonio, y en el índice de los dos últimos tomos, que comprenden del año 1500 al 1700 próximamente, tras muchas hojas llenas de títulos de libros teológicos y de místicas disertaciones sobre casos de conciencia, hallo al fin una página, una sólo, y página menguada, que a tener vida, de vergüenza se enrojecería, como de vergüenza y de despecho se enrojece la frente del que, murmurando todavía los nombres de Fermat, de Descartes, de Newton, de Leibniz, busca allí algo grande que admirar, y sólo halla libros de cuentas y geometrías de sastres.