sábado, 19 de septiembre de 2009

Combatir el fraude como medida contra la crisis

Siempre he pensado que ante una crisis de cualquier tipo existen dos formas de enfrentarla: la primera, la fácil, consiste en dejarse llevar, gastar la hucha y esperar tiempos mejores, que tarde o temprano acaban llegando. La segunda forma exige mayor capacidad, conocimiento y trabajo y consiste en hacer frente a la crisis con propuestas arriesgadas e innovadoras.

Es obvio que nuestro gobierno ha optado por la primera de las formas: planes de empleo a repartir entre unos pocos, subvenciones, prestaciones gratuitas, etc… junto con la anunciada y “absolutamente novedosa” medida de subir los impuestos.

Se me ocurre pensar en las medidas que esta administración está tomando contra el fraude en el mercado de empleo.

La Encuesta de Población Activa (EPA) acaba de estimar que la población activa española de 16 y más años, es decir aquella que “durante la semana de referencia han estado trabajando durante al menos una hora a cambio de una retribución en dinero o especie o quienes teniendo trabajo han estado temporalmente ausentes del mismo por enfermedad, vacaciones, etcétera” asciende a 18.945.000 personas. En este mismo periodo de tiempo la cifra de cotizantes a la Seguridad Social es de 18.143.554, es decir, 800.000 personas que no cotizan a la Seguridad Social y que sin embargo encuentran trabajo en el mercado sumergido.

Por otro lado, en un informe elaborado por la Asociación sin ánimo de lucro GID con financiación de la Seguridad Social dentro del programa de Fomento de la Investigación de la Protección Social se ponía de manifiesto hace tiempo que de los casi 8 millones de jubilados, 1.530.000 tienen un trabajo remunerado. La mayoría de éstos (800.000) proceden de la prejubilación.

Ante el anuncio de la subida del IVA, los inspectores de Hacienda ya han anunciado que si no se toman medidas adicionales y no se dota con mayores medios materiales y humanos a la Agencia Tributaria, es probable que este aumento del IVA se vaya a traducir en "más fraude y en una mayor competencia desleal a las empresas honradas, por parte de los defraudadores". Vaya, que éramos pocos….

¿A qué espera nuestro gobierno para atacar estas bolsas de fraude que por si solas podrían aliviar en gran medida la caótica situación económica en la que nos encontramos? ¿Qué medidas se están tomando en este sentido? Es preciso recordar que este planteamiento no es novedoso, ya con el Sr. Caldera como Ministro de Trabajo se hablaba de esto, ¿Cuánto hemos avanzado en este tiempo? ◦
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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Y se olvida del fraude de muchos autónomos en el pago de impuestos. A pesar de ser el sector más maltratado por la crisis, es obligatorio anotar que genera un volumen muy importante de dinero negro.

Botijo de barro dijo...

Es cierto que el fraude es un pesado lastre que arratra la economía.
Y es cierto que el gobierno tiene en su mano la adopción de innumerables medidas para combatir ese problema.
Pero a mi me parece que el fraude económico no es más que una de las manifestaciones de algo más extenso, y muy asimilado por la sociedad española: la picaresca.
Ricnocnete y Cortadillo, o el Lazarillo del Tormes son personajes muy españoles... y muy vivos en la actualidad.