sábado, 26 de septiembre de 2009

¡Igualdad a golpe de desigualdad!


La estadística es una rama de las matemáticas muy respetable, en mi caso adquirió un rango destacado el día que pude comprobar que el número de soldados del ejercito prusiano que morían anualmente en las caballerizas a causa de una coz de caballo puede ser modelado según una distribución de Poisson.

El PSOE partiendo de aquello de que el fin justifica los medios ha entendido conveniente “tirar de estadísticas” para alcanzar sus objetivos (¿?), sin ningún pudor de abandonar en el empeño cualquier concepto que pudiera significar igualdad entre los ciudadanos.

Me estoy refiriendo en concreto a la decisión del Ministerio de Cultura que anuncia más ayudas al cine dirigido por mujeres. El director general del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), Ignasi Guardans, anunció que entre dos proyectos en «igualdad de condiciones de calidad, historial, solvencia económica», su departamento asignaría la ayuda a la película dirigida por una directora, para, en palabras de Guardans, impulsar «la ley de igualdad en el cine».

¡Genial! ¡Para conseguir la igualdad partamos de la desigualdad! ¿Es qué una mujer, o un hombre, por el simple hecho de serlo merece en este caso una especial atención?, ¿por qué se obstina este gobierno en diferenciar a los ciudadanos en razón de su sexo?

Se me antoja que, siguiendo la misma metodología, el Ministerio de Cultura estime las películas de aquellos directores/as nacidos en un día de la semana con “r”, ó los/as que miden más de 1,80 cm. contra los/as que miden menos, etc… para anular el posible desequilibrio.

¿No resulta más sencillo, y redundaría en la calidad de nuestras películas y en general de nuestro cine (el cine de hombres y mujeres) atender a criterios de méritos y de calidad en lugar de basarlos en razón al sexo?. La calidad no es una medida discreta como podría ser contar manzanas, siempre nos encontraremos que una película es de mayor calidad que otra, lo de en "igualdad de condiciones de calidad" es un sinsentido, ¿por qué entonces hay festivales y se premia a las películas? ¿quizás por la calidad?.

¿Es esta la clase de igualdad que estamos buscando?, es este un nuevo ejemplo de lo que decía nuestra compañera Cristina Andréu en referencia a la Ley Orgánica 1/2004 de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género (LOMPIVG), cuando argumentaba “Es inaceptable, desde nuestro planteamiento político de igualdad en razón de sexo, que los agresores masculinos reciban una mayor pena, por el simple hecho de ser hombres.”. ◦
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2 comentarios:

BENITO CERENO dijo...

Los "progres" del PSOE se han olvidado que existe un principio de las sociedades modernas y democráticas que se llama igualdad de oportunidades. La discriminación positiva atenta contra ese principio. Aunque la intención sea buena, el resultado será un desastre.

Pilar dijo...

En la exposición de motivos de nuestra Ley de Igualdad se nombra curiosamente a un autor, brillante: John Stuart Mill, político, filósofo y economista. Digo curiosamente porque no son frecuentes las referencias literarias en las leyes, aunque estén plagadas de mala literatura, pero sobre todo, porque se invoque como paradigma de la defensa de los derechos de la mujer a un hombre. Pero es que además, ese hombre reconoció la decisiva influencia que tuvo en sus obras su esposa, Harriet Taylor, coautora del ensayo El sometimiento de las mujeres (1869), en la que podemos encontrar un claro rechazo a la discriminación positiva: «No estamos pidiendo medidas proteccionistas ni aranceles a favor de las mujeres; lo único que pedimos es que se revoquen las actuales medidas proteccionistas y aranceles que favorecen a los hombres. Si las mujeres tienen una inclinación natural mayor hacia ciertas cosas que hacia otras no habrá necesidad de leyes ni de adoctrinamientos sociales para conseguir que la mayoría de ellas hagan las primeras en vez de las segundas. El juego de la libre competencia presentará los mayores incentivos para que las mujeres ejerzan las funciones para las que más se deseen sus servicios. Y huelga decir que sus servicios se desean sobre todo para aquellas cosas para las que están más capacitadas. Dejándolo en sus manos podrán aplicarse plenamente las facultades colectivas de ambos sexos maximizando el valor del resultado total».

A pesar de esa coautoría reconocida por Mill en su autobiografía, en esta Ley de Igualdad de hombres y mujeres, ni siquiera se se menciona a la Sra. Taylor.