sábado, 17 de octubre de 2009

¡Con que facilidad se gastan nuestro dinero!


Existe una isla en el oceano Pacífico que recibe el nombre de Yap. Probablemente esta isla no aparecería mucho más allá de las guías locales de turismo de no ser por su ancestral y curioso sistema monetario. Los habitantes de Yap utilizan piedras enormes (algunas de ellas de varios cientos de kilogramos) para algunas de sus tradicionales transacciones como herencias, dotes, etc…

Me pregunto si no resultaría una buena idea entregar a algunas de nuestras instituciones su presupuestaria asignación en piedras como las anteriores, quizás de esta forma les resultara algo más incómodo dilapidar nuestros impuestos. Viene el comentario al caso de la noticia publicada en estos días que relata el gasto de 440.000 € que la Diputación Provincial de Zaragoza autorizó entre Julio y Agosto de este mismo año para que ayuntamientos del PSOE, PP y PAR contrataran a liberados. De esta forma se pagan adhesiones inquebrantables, trabajos para el partido o el ayuntamiento que el sujeto en cuestión considera que deben ser remunerados, etc… en definitiva, se alimenta la red clientelar que los partidos mayoritarios se afanan en fortalecer.

Este nuevo escándalo nos conduce a la pregunta ¿son necesarias las Diputaciones Provinciales?. El Tribunal Constitucional se ha pronunciado repetidamente sobre la situación constitucional de las diputaciones, sin embargo en UPyD hemos defendido la eliminación de las mismas. Las diputaciones provinciales no tienen las suficientes competencias como para justificar su propia existencia. Las obras en localidades de la provincia, el mantenimiento de determinadas instituciones, la promoción de actividades locales como el servicio de bomberos o la adjudicación de los contratos para la explotación de las plazas de toros pueden ser desarrolladas con igual o mayor efectividad por las administraciones municipales o autonómicas correspondientes, máxime en una comunidad como la aragonesa en la que además tenemos toda una organización comarcal.

Es obvio que su desaparición, me refiero a la Diputación Provincial de Zaragoza, no acarrearía de forma directa el ahorro de sus 188.307.000 € de presupuesto para el 2009, sin embargo atendiendo a criterios de eficiencia podrían reasignarse sus cometidos con un importante ahorro. Sería necesario recolocar a los funcionarios aunque por contra desaparecerían un buen número de altos cargos que a buen seguro no afectarían en absoluto a la calidad de los servicios prestados o iniciativas desarrolladas.

Lamentablemente y hasta que llegue la necesaria reforma de la Constitución para este y otros apartados, puede que no tengamos otra alternativa que contentarnos con proponer pagar los presupuestos a las diputaciones provinciales con piedras de Yap. ◦
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2 comentarios:

BENITO CERENO dijo...

Muy oportuno el comentaro de Javier, porque lo de Lambán es grave. Creo que es interesante añadir algo. Hace poco fue el mismo Lambán el que se quejó de las irregulariades en las retribuciones de altos cargos, consejeros de empresas públicas etcétera. Y Lambán hace lo mismo.

Esto de predicar una cosa y hacer lo contraria tiene una definición: es cinismo. Y cinismo del peor estilo, porque se hace a costa del dinero de todos. Lambán debería explicar por qué el presidente y los tres vicepresidentes de la DPZ tienen coche oficial y chofer, las dietas altísimas que cobran los diputados provinciales por asistir a cada reunión, y el miserable apoyo que por contra dan a los ayuntamientos de la provincia.

Javier Puy Garcés dijo...

El día 27 de Septiembre Lambán decía en Cariñena: "Es importante la ejemplaridad de los cargos públicos: la eliminación del nepotismo, tentación ante la que frecuentemente se cede; la eliminación de dobles sueldos por estar en dos instituciones o la eliminación de dietas por asistencia a consejos de administración de empresas públicas por el hecho de ser miembro de una corporación, caso no menos frecuente".

... vaya lo que se viene conociendo desde Mateo como "¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?".