
Asisto perplejo estas últimas semanas al espectáculo de nepotismo y corrupción a distintos niveles que algunos de nuestros políticos nos están brindando sin el menor rubor: al caso Gürtel ó el de El Ejido hay que añadir la moción de censura de Benidorm que parece haber abierto la caja de Pandora y provocar que sean numerosos los ayuntamientos que dan por finiquitado el pacto de “no agresión” entre PP-PSOE. Otro caso es el de la presidenta del Parlament balear Maria Antònia Munar, que ha sido citada como imputada para declarar por un caso en el que la empresa denunciante alega que presentó una oferta de 60 millones de euros y, sin embargo, el Consell de Mallorca se decantó por otra sensiblemente inferior. En Aragón encontramos también ejemplos, la pasada semana comentábamos los 440.000 € que la DPZ ha destinado a “promotores de la igualdad”, esta semana nos enteramos por El Heraldo de Aragón que “la mitad de las ayudas a particulares del Patronato del Parque Nacional de Ordesa se han destinado a personas próximas al PAR, partido del que es secretario general, Alfredo Boné. Este también preside el Patronato del Parque Nacional. Solo en 2008, dos de cada tres euros destinados a particulares tuvieron como beneficiarios a miembros del PAR y del PSOE, en menor medida, o sus familiares.”.
Ante esta situación, ¿cómo es posible que la mayor parte de la sociedad se inhiba? No me resisto a creer que el político sea corrupto por naturaleza, no me resisto a creer que no pueda ser posible separar el grano de la paja. Pero… ¿de qué forma podemos hacerlo?, de las únicas que nos provee nuestro sistema democrático, dejando actuar a la justicia contra los corruptos y prestando nuestro apoyo en forma de voto a aquellos que merezcan nuestra confianza. Muchas personas interpretarán que ese pequeño gesto particular no va a acabar con un sistema putrefacto que se ha enraizado en algunas de nuestras instituciones, sin embargo es un primer y necesario paso.
En UPyD no somos políticos profesionales, sino profesionales de diferentes áreas metidos a políticos, porque estamos hartos de la situación y creemos poder representar a un sector de la sociedad profundamente desencantado con el actual sistema político y deseoso de un cambio en las propias bases de ese modelo.
Hace más de 2000 años, Pericles en su Discurso Fúnebre en las exequias de las víctimas del primer año de guerra contra Esparta, repasaba el sistema ateniense y entre otras cosas decía:
"Los individuos pueden ellos mismos ocuparse simultáneamente de sus asuntos privados y de los públicos; no por el hecho de que cada uno esté entregado a lo suyo, su conocimiento de las materias políticas es insuficiente. Somos los únicos que tenemos más por inútil que por tranquila a la persona que no participa en las tareas de la comunidad. Somos nosotros mismos los que deliberamos y decidimos conforme a derecho sobre la cosa pública, pues no creemos que lo que perjudica a la acción sea el debate, sino precisamente el no dejarse instruir por la discusión antes de llevar a cabo lo que hay que hacer."
Sin caer en los "descalificativos", creo válidas estas palabras en el actual contexto y estoy convencido que la solución vendrá de la mano del incremento de la cooperación de la “ciudadanía sana” en estas nuevas tareas de la comunidad. Como decía Pericles: ¡Seamos útiles a la comunidad!. ◦


