domingo 20 de diciembre de 2009

Fascismo identitario


Desde hace varios siglos se ha venido construyendo una imagen distorsionada de España que ha influido en nuestra propia percepción de la realidad histórica. A esta imagen contribuyen en este momento los nacionalismos y un deficiente sistema educativo.

Ya desde el siglo XVI circulaba por Europa lo que Julián Juderías denominó en 1913 como la Leyenda Negra: mezcla de realidad e ilusión en la misma medida que elevó el tópico a la dignidad de hecho histórico incontestable.

Posteriormente, la leyenda romántica sobre España creada a lo largo del siglo XIX por escritores y viajeros como Washington Irving, Victor Hugo, Flauvert o Stenhal, dibujaba una nación sin el menor atisbo de modernidad, poblada de hidalgos con aversión al trabajo, mendigos, bandoleros, gitanas o toreros. El propio Stendhal decía de España: “sangre, costumbres, lenguaje, modo de vivir y combatir, en España todo es africano”.

Los ideólogos de la Renaixença alimentaron el mito de la Cataluña industrial y emprendedora, de espíritu progresista y laico, moderna y enganchada a las últimas corrientes culturales, a la vanguardia de los avances científicos en contraposición al resto de España: místico y guerrero, tradicionalista, poblado de holgazanes y toreros, titiriteros y flamencas. Una España enlutada que rezaba, una España de caciques y sotanas.

Hoy en el siglo XXI seguimos siendo objetivo de los creadores de tópicos. El debate de la pasada semana sobre la prohibición de las corridas de toros en Cataluña, esconde torpemente el deseo de una parte de la sociedad catalana por negar la historia y poner de manifiesto la ruptura entre la, según ellos, moderna y progresista Cataluña y el resto de España, anclado en aquellas tradiciones salvajes y milenarias y rehén de su propia historia.

Otras "iniciativas" de estos grupos como el reiterado vandalismo contra el “toro de Osborne” (¿es qué el gusto por el coñac no puede ser catalán?), fiel representante de esa España casposa que estos fascistas identitarios se empeñan en proclamar ó la iniciativa hace tres años del conseller de Turismo de la Generalitat, Sr. Huguet, para proponer una ley que prohibiera a los comercios para turistas vender muñecos de bailarina flamenca o de torero porque “no son de tradición catalana” no son más que otras nuevas pruebas del revisionismo histórico que a muchos les gustaría realizar a golpe de inquisitorial quema de libros.

Nuestro sistema educativo no me hace sentir especialmente optimista en relación a las próximas generaciones. El provincianismo, auspiciado por una casta política que extrae de este fenómeno el máximo rendimiento electoral, campa por nuestras aulas con total impunidad.

Confiemos que el “seny” de la mayoría del pueblo catalán pueda poner freno a este tipo de campañas; devaluadas por lo exagerado cuando éstas procedieron de países del centro de Europa pero sin sentido ahora cuando se crean en el mismo corazón del estado. ◦
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lunes 14 de diciembre de 2009

Adiós (ex) compañeros !!


UPyD, como no podría ser de otra forma, no es un partido como los demás. Digo esto al hilo de la reunión que un grupo de afiliados de toda España (alrededor de cincuenta según la mayoría de las informaciones) mantuvieron ayer sábado en Madrid con objeto de escenificar su salida del partido. Este grupo de afiliados díscolos es de pequeño tamaño: cincuenta personas sobre más de 4.800 afiliados y más de 488.000 votantes en las últimas elecciones europeas.

Una de las características de este grupo de cuasi exafiliados es la de retroceder sus ideas con suma facilidad. Hace menos de dos meses uno de ellos decía públicamente “Valia Merino es una persona demócrata, dialogante, eficaz y muy valiente al enfrentarse contra todo un aparato de partido de corte fascista”, hoy el mismo autor, presente en la reunión, se expresaba así: “El verdadero escándalo surgió después de la comida de hermandad, cuando se le concedió la palabra al ínclito Valia Merino que dinamitó la reunión con acusaciones sin contenido. Este simpar (sic) personaje, se mueve en la indefinición más absoluta, se quiere ir del partido, pero ahora, según dice, no es el momento. Ya ha estado hablando con Mikel Buesa y Montse Nebrera y con otros más, de los que no quiso decir su nombre, para la fundación de un nuevo partido”.

Los “herejes”, como ellos mismos se denominan, tienen dificultad para razonar su abandono: ¿falta de democracia?, ¿la misma que les ha permitido postularse como delegados ó presentar candidaturas al Consejo de Dirección?. ¿Federalismo?, cuando todos estamos hablando prácticamente de lo mismo en el fondo, y la discusión se convierte en un juego semántico. ¿Deriva hacia la izquierda?, curioso cuando somos atacados también de lo contrario. ¿Acaso UPyD ha abandonado sus vindicaciones en relación a la regeneración democrática, la reforma de la Constitución, la modernización de la justicia, la educación y la sanidad?, ¿no seguimos considerándonos un partido laico?. ¿Listas abiertas en los órganos ejecutivos? ¿para facilitar la creación de "familias territoriales" y posibilitar el ascenso de los menos válidos?.

No he conseguido encontrar una situación similar, me refiero a la escenificación de salida masiva de afiliados de un partido político, en ningún momento de nuestra historia reciente, máxime cuando se trata de un partido al que todas las encuestas coinciden en conceder una trayectoria alcista. Hubo salidas en masa de la UCD (y posteriormente del CDS) pero por razones de desintegración. Sin embargo, no se ha dado publicidad caso de que hayan existido, a salidas del PSOE cuando algunos de sus más importantes miembros aparecieron culpables en la trama de los GAL, o del PP cuando han realizado importantes derivas ideológicas ó se han demostrado casos de corrupción. Tampoco parece que vaya a haber salidas en masa del PAR si apoyan una Ley de Lenguas que reconoce el catalán como lengua propia.

La razón es clara: en el caso que nos ocupa no hay un trasfondo ideológico (el informante de la reunión dice en su crónica: “Todos estuvimos de acuerdo en que el manifiesto de Upyd puede ser un buen punto de partida para un desarrollo posterior”). El problema es que hay una serie de personas que no han conseguido convertir el partido en una catapulta que les permita alcanzar sus objetivos personales. Conozco personalmente a algunos de los que abandonarán UPyD, en algunos casos se trata de personas honestas y razonables que no han interpretado adecuadamente el objeto de este partido, en otros casos se trata de personas que nos harán un gran favor desplegando su labor política en otra parte.

¿Qué harán ahora?, ni lo se ni me ocupa especialmente. Probablemente algunos recalen en algún pseudopartido donde les dejen desarrollar sus capacidades, siempre que sea desde un puesto de responsabilidad y el resto traten de fundar un nuevo partido, para estos últimos les sugiero que en sus estatutos permitan al menos ocho o diez presidentes. ◦
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miércoles 9 de diciembre de 2009

El ejemplo de Brno


Capital Europea de la Cultura es un título que otorga el parlamento a dos ciudades europeas, para que durante un año se conviertan en referente cultural del continente. La primera capitalidad cultural para una ciudad española fue para Madrid en el año 1992. En aquel momento pareció el premio de consolación para una ciudad que veía como Barcelona organizaba unos Juegos Olímpicos y Sevilla una Exposición Universal. Después llegó la capitalidad a Santiago de Compostela en el año 2000 y a Salamanca en el 2002.

El título de Capital Europea sirve de excusa, como la mayoría de eventos de este calibre, para realizar inversiones en las infraestructuras de la ciudad, impulsar la cultura y para mejorar la imagen exterior.

Desde 2007 de forma continua, la capitalidad se concede a dos ciudades en dos diferentes países. Optan a la capitalidad cultural europea para el año 2015 sólo dos ciudades checas: Pilsen y Ostrava porque el ayuntamiento de Brno renunció a la candidatura en junio debido a los elevados costes que representa y una belga, Mons.

La media en el periodo 2007-2019, según explica la organización, será de 8 ciudades candidatas por país. Para el 2016 los países seleccionados son Polonia y España. Desde Polonia, con 38 MM de habitantes, se presentan 8 ciudades.

España se coloca al frente de la clasificación en cuanto al número de ciudades presentadas, con 14 de ellas aspirando al título. Para 13 ciudades el coste del intento quedará en el, para nada despreciable, presupuesto asignado a la campaña; la ciudad afortunada recibirá 1,5 MM de Euros porque el resto del dinero procederá de las aportaciones de instituciones locales y autonómicas, el Gobierno central y patrocinadores privados. Vaya para entendernos, mayoritariamente de los impuestos de los ciudadanos.

Me sorprende que en una época económica como la que estamos viviendo, con unos ayuntamientos endeudados y una necesidad imperiosa de contener el gasto público, ninguna de las ciudades españolas haya seguido el ejemplo de Brno teniendo en cuenta que la inversión media de la ganadora, atendiendo a los criterios de la Unión Europea, podría cifrarse en unos 60 MM de Euros. Zaragoza parte con la ventaja de contar con algunas infraestructuras de la Expo, sin embargo incluye en su candidatura los siguientes nuevos proyectos: Museo del Fuego, Nueva Escuela de Arte, Espacio Goya, CaixaForum, Centro de Arte y Tecnología, Pabellón de la Feria Zaragoza y Espacio SGAE.

España parece abocada a no poder crecer por otra vía que no sea la de los grandes proyectos que en la mayoría de los casos son de “pan para hoy, hambre para mañana”, con la excusa de una proyección internacional que, convertida en negocio, llega de forma muy desigual al bolsillo del ciudadano.

¿Conoce usted las ciudades de Linz y Vilna? ¿había escuchado alguna vez estos nombres?. Si este no es el caso y para su información: se tratan de las Capitales Europeas de la Cultura del presente 2009 y se encuentran en Austria y Lituania respectivamente. ¿No deberíamos plantearnos lo de la repercusión internacional?. ◦
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