
Fernando Savater nos invita en uno de sus últimos libros a pensar. Pensar en soledad, por nosotros mismos y sacar conclusiones a partir de nuestros conocimientos y experiencias no resulta tan sencillo como pudiera parecer a simple vista.
La llamada sociedad de la información de la que participamos padece un sobre exceso de información, con Internet como vanguardia comunicativa. Dice también el filósofo vasco que al que le va todo bien no termina de ponerse a pensar nunca, porque no le hace falta; por tanto la mejor situación para pensar es aquella que tiene como origen algo que no funciona, un fracaso, una derrota. Buena prueba de esta afirmación la encontramos en la obra literaria de Mario Conde, que tras 15 años de avatares judiciales y casi 4 de ellos en Alcalá-Meco, ha publicado una serie de libros en los que nos descubre el Conde más espiritual y sereno que reflexiona sobre la sociedad, el hombre, etc… (algunos de estos libros han sido editados en Alemania y son ciertamente difíciles de conseguir).
La situación económica que nos ha tocado vivir estos últimos años (y los que previsiblemente nos quedan) nos ha permitido familiarizarnos con una inmensidad de parámetros e índices. A los habituales como crecimiento/decrecimiento del PIB, tasa de paro, inflación y tipo de interés entre otros, se han venido a unir índices de confianza de todo tipo, las encuestas de organizaciones empresariales o sindicatos, producción industrial, ventas al exterior, ventas minoristas, etc… que todo el mundo parece manejar con inusual soltura. Los resultados que ofrecen estos índices son de lo más dispar, comenzando por el formato elegido para proporcionarlos: tasas interanuales, trimestrales comparadas, desde principio de año, etc… A esta dificultad se añaden unos resultados complejos de analizar: los índices aumentan o disminuyen, pero a mayor o menor velocidad que anteriores medidas, las comparativas con trimestres anteriores son positivas o negativas en función de donde se fijen las referencias, etc… En conclusión, y para los profanos en economía, una serie de datos (que no información) muy difícil de procesar y en ocasiones enfrentados entre ellos mismos que arrojados, mejor diría vomitados, por el espejismo informativo de Internet dificulta nuestro personal análisis y nos hace permeables al verdadero interés de quien publica los datos.
Lo que es cierto, e indiscutible en este momento, es que la actual coyuntura económica es francamente negativa. Hemos perdido la confianza en el modelo y consciente o inconscientemente nos estamos refugiando en el ahorro.
Ante esta situación me permito recomendar pensar. Pensar en como hemos llegado a esta situación, que papel ha podido tener nuestra dependencia del sector de la construcción y su estrecha relación con el sistema de financiación de los ayuntamientos, pensar en nuestros políticos que hace menos de dos años (Agosto del 2007) decían: "Los efectos de la crisis hipotecaria estadounidense tendrán un impacto relativamente pequeño en la economía española" (Solbes) o "España está a salvo de la crisis financiera" (Zapatero). Pensar en nuestra estructura de estado, quizás no la más eficiente desde el punto de vista económico con competencias distribuidas entre una amalgama de comunidades autónomas para ofrecer, en el mejor de los casos, el mismo nivel de servicio por un coste notablemente más alto.
En definitiva, pensar si al margen del aluvión de datos económicos, tenemos la responsabilidad de reflexionar más allá de la coyuntura actual y concluir que este país necesita un profundo cambio estructural.
Por último, y también para pensar: si partimos de la base que el golf no es un deporte barato, ¿cómo explicar que las licencias de golf en Aragón crecieron un 11,8 por ciento en 2009, lo que supone el mayor crecimiento porcentual de España, según informó la Federación Española de Golf?. Y a usted ¿cómo le afecta la crisis? ¿ha pensado en ello?. ◦
2 comentarios:
El golf es un deporte que se está popularizando lentamente, especialmente entre las personas mayores. Pasa como hace cincuenta años con el tenis, que pasó de ser un deporte aristocrático a ser practicado por la clase media. En cualquier caso, el incremento en Aragón es de 700 licencias, por lo que en términos absolutos es una cantidad pequeña de gente. Ha habido más de 700 aragoneses que se han quedado sin hacer vacaciones por la crisis, y bastantes que no se han atrevido a embarcarse en la compra de un coche o un piso.
De acuerdo en que nuestra economía necesita un cambio estructural. Y ni el PSOE ni el PP están en condiciones de abordar este cambio. Lo malo es que el ajuste es inexorable, y se esta haciendo por la vía de la pérdida de empleo. Casi un 20% de paro es motivo para que estemos muy preocupados. Y para que pensemos.
Pensar... reflexionar... analizar... comparar... deducir...
Ocupaciones de lo más beneficiosas para el individuo y para la Humanidad.
El problema es que para ello se necesita -además de un mínimo de capacidad- tiempo y esfuerzo. Algo que no abunda en nuestros días.
Quizá eso explica por qué tanta gente prefiere otro recurso mucho más cómodo y sencillo: la fe.
Lo malo de atrincherarse tras la fe -en un credo, en una ideología, en un sindicato, en un líder- es que supone un acto de sumisión. Es renunciar a sacar mis propias conclusiones y a tomar mis propias decisiones. Es entregarle a otro -el que concluirá y decidirá por mí- el timón de mi vida.
Pero es tan cómodo...
Publicar un comentario en la entrada