
Estamos asistiendo en estos últimos días a una campaña en los medios de comunicación de la capital que pretende demonizar a los funcionarios públicos, deslizando sutilmente la idea de que éstos son uno de los colectivos con mayor responsabilidad en esto que venimos llamando la crisis económica.
El debate acerca de los tornos en el Pignatelli lanza un claro mensaje subliminal: es preciso aumentar el control sobre el trabajo de los funcionarios porque éstos hacen uso y abuso de sus especiales circunstancias laborales. Da también a entender esta medida, que de esta forma se optimizará el trabajo de los funcionarios y que se podrá conseguir algún ahorro en el capítulo de los gastos de personal. Pienso que es una iniciativa correcta, que se podría haber puesto en marcha hace un año o dentro de un año, es decir, que se trata de una medida de tipo ordinario que en poco o nada nos va a ayudar a mejorar nuestra situación económica, que es el verdadero e importante problema que tenemos ahora mismo.
Hemos conocido también las recomendaciones que algunas instituciones públicas han hecho llegar a sus empleados para tratar de recortar el gasto corriente. Algunas de estas recomendaciones son: utilizar el papel por las dos caras, no abusar de las impresiones en color, reciclar papel y consumibles informáticos, utilizar el email en lugar del papel, etc… Estas circulares me hacen preguntarme lo siguiente ¿es qué hasta ahora no se respetaban estas evidentes medidas de ahorro que en cualquier empresa privada venimos aplicando desde hace muchos años?. Sea de una forma u otra, y como en el caso anterior, bienvenida sea la recomendación especialmente si conseguimos un ahorro cercano a los 4 MM de Euros (¿...?), aunque me temo que esta medida, de nuevo de tipo ordinario, no resultará clave para mejorar nuestra situación.
Por último, el teniente de alcalde de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Zaragoza, Sr. Francisco Catalá, propone limitar las horas extras que realizan algunos funcionarios. Otra vez se pretende mostrar al empleado público como una parte importante del problema económico de nuestra ciudad. Mi comentario, como en los dos casos anteriores es el mismo: bienvenida sea esta medida ordinaria si nos ayuda a ajustar los gastos, pero no se utilice como escaparate de la tibia voluntad del equipo de gobierno por poner freno real a la situación financiera del ayuntamiento.
Por otro lado, en el pleno municipal del 5 de Febrero se aprobó por unanimidad que el Ayuntamiento realice las gestiones necesarias para formar parte de la red Noches Blancas de Europa, evento cultural que en su carta de intenciones dice “…permitir a las ciudades organizadoras reflexionar juntas sobre la evolución actual de las noches urbanas, y también activar servicios y modelos organizativos adecuados.”. Desconozco cual puede ser el importe de esta “fiesta”, no obstante y a modo de referencia, Madrid gasta cerca de los 2 MM de Euros en su organización, casi la mitad de lo que se pretende ahorrar en el gasto corriente mediante las medidas de ahorro comentadas en el segundo párrafo. ¡En una sola noche nos podemos llegar a gastar la mitad de lo que seríamos capaces de ahorrar en un año!
Serían muchas las medidas extraordinarias que el ayuntamiento podría tomar para recortar el gasto y reducir nuestra deuda: optimizar la gestión de las empresas participadas, reducir el capítulo de gastos de los cargos de libre designación, abandonar la política de crecimiento por la vía de los grandes proyectos, etc…pero claro estas son medidas extraordinarias que ponen en evidencia a los responsables de tales decisiones. Entiendo que resulte más sencillo echarle la culpa de todos los males a los funcionarios. Así nos va. ◦
5 comentarios:
Muy bueno el artículo Javier. Ahora que el Gobierno pide medidas de ahorro a las Comunidades Autónomas y a los Ayuntamientos, gestores de más de la mitad del gasto público, los responsables de estas entidades se hacen los despistados. Tanto Biel como Larraz han dicho que la Comunidad de Aragón ha hecho los deberes. No es cierto. Sobran departamentos, altos cargos, empresas públicas, publicidad, fastos, inversiones discutibles que solo tienen rentabilidad electoral. Y hace falta una buena gestión que puede incluir los tornos y el ahorro de papel, pero que requiere muchas cosas más como la racionalidad y la austeridad en la organización del sector público, en las subvenciones y en los contratos.
Desgraciadamente Benito, así es... Ayer tuve la oportunidad de participar en un debate en La General TV, en el que, entre otros, estaba Lola Ranera (Concejal del PSOE en el Ayuntamiento). Preguntada por Dolores Sierra (PP) sobre el "affaire" Sebastián Contín y los roedores, respondió que la pregunta formulada por el Sr. Contín no era ética en el marco de la colaboración de todos los partidos. Es decir, cada partido maneja una serie de puestos de libre designación y ninguno de ellos se mete con lo que hacen los demás, vaya... aquello de que entre bomberos no vamos a pisarnos la manguera. Esto si que es un pacto y no lo de Zapatero y Rajoy.
Hemos llegado a tal grado de ineficiencia en la gestión pública, a tal grado de despilfarro del dinero de todos, que a nuestros gestores cualquier medida elemental de rigor en el gasto la consideran todo un alarde.
El fondo del problema está, probablemente, en que los ciudadanos no tenemos plena conciencia de que se gastan NUESTRO dinero.
Si señor, siempre las medidas de reducción de gasto empiezan en el becario, como si este fuera el responsable de los despilfarros continuos. Esto ocurre en la empresa privada y por supuesto en la administración. Cuando en cualquier empresa empiezan a recortar en fotocopias, o en la marca del bolígrafo, lo único que están haciendo es compensar, reduzco de esto para poder mantener el ritmo de lo otro, que de eso que seguro no se van a quitar. En el caso de la administración está claro el culpable de todo es el funcionario, y esto hace que cada vez este más claro que en la administración, hay dos tipos de funcionarios, el que no trabaja y el que roba, y cual denuncia al otro. Está claro que estoy generalizando, pero necesitamos una transparencia que evite, que los que roban dejen de hacerlo, y unas mediadas de control, para que el que no trabaja lo haga. Eso en mi opinión serian grandes medidas para recortar el gasto, eso sin duda sería eficiencia, y después que les compren bolis de los caros.
Suena bien, me gusta leer tu blog, acaba de agregar a mis favoritos;)
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