lunes, 29 de marzo de 2010

Decepcionante pleno en el Ayuntamiento


La pasada semana asistí a un Pleno Extraordinario en el Ayuntamiento de Zaragoza en el que se iba a realizar un análisis y posterior debate sobre la situación económico-financiera del Ayuntamiento de la ciudad. Después de varias semanas de información sobre este asunto estaba convencido que tenía ante mí la posibilidad de descubrir los arcanos económicos que me ayudarían a entender la situación global del consistorio.

Dolores Serrat por el Partido Popular hizo una presentación bastante genérica para concluir haciendo tres peticiones: Instar al Gobierno de Zaragoza a que encargue una auditoría, a que elabore un nuevo plan económico-financiero y a que elabore un programa de reducción del gasto corriente. La respuesta del Consejero de Hacienda, Economía y Régimen Interior, Francisco Catalá, fue contundente y de una violencia innecesaria. El Sr. Catalá quiso trasladar la idea de que nuestra situación económica es envidiable (con una deuda dentro de los márgenes legales), que ya se habían hecho todos los deberes que el plan de austeridad demandaba y que éramos la mejor ciudad de España en cuanto a equipamientos. Nada dijo, porque nadie le preguntó, de la deuda de las sociedades participadas, de las ruinosas inversiones en algunos equipamientos que están sin usar después de haber invertido en ellos millones de euros, sobre el chantaje de las grandes contratas que a base de financiar la deuda del ayuntamiento favorecen la renovación de sus contratos, etc… Para el Sr. Catalá, las razones de la situación económica actual son claras: la bajada de ingresos, las competencias impropias y la bajada del precio del suelo, entre otras. Parecería que nuestra situación es idílica sino fuera por los 32.000 parados que han venido a sumarse en estos últimos meses a las listas del INAEM.

Las tres propuestas del Partido Popular fueron rechazadas, verdaderamente las dos primeras presentaban importantes defectos de forma. Creo que es momento de mirar alrededor y de asumir responsabilidades, aunque la deuda esté en los límites razonables es momento de habilitar políticas que ayuden a la recuperación económica de una importante parte de la ciudad y de acometer medidas estructurales:

Es imperativo disponer de un estado “real y completo” de la situación económica del ayuntamiento, incluyendo empresas participadas, se le llame auditoría externa o interna.

Es necesario plantear valientemente una reorganización del funcionariado que debería permitir clarificar y optimizar la política de externalización de servicios municipales.

Invertir en infraestructuras facilitadoras de empleo de calidad. Ayuda a la investigación y el desarrollo. Mejora de la red de transporte.

Ayudar a las pequeñas empresas mediante la reducción de los plazos de cobro.

Abandono de la política de crecimiento mediante grandes proyectos.

Aplicar en todos sus extremos el Plan de Medidas de Ahorro aprobado por el ayuntamiento en 2008, especialmente donde dice que “Los Consejeros y concejales deberán priorizar el gasto en inversiones productivas o generadoras de empleo en detrimento de aquellas que puedan ser realizadas en épocas de crecimiento económico.” y que “Se consideran expedientes de interés económico municipal aquellos de iniciativa pública o privada consistan en la ejecución, construcción y apertura de empresas, industrias y proyectos públicos o de iniciativa privada que supongan una significativa creación de empleo o de reactivación de la actividad económica.”.

Estoy convencido que cumpliendo a “rajatabla” estas dos medidas sería mucho el camino recorrido y en esto todos los grupos deberían estar de acuerdo. ¿Aceptamos "organizar una muestra de fomento de la cultura aragonesa" como inversión productiva o generadora de empleo? ◦
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1 comentarios:

cristina dijo...

Los partidos tradicionales han hecho de las instituciones su botín y de las concesiones, contratos, subvenciones y designación de puestos a dedo, el alimento de sus huestes. No quieren saber nada del control. Pero lo definitivamente descorazonador, es que lo que la oposición critica aquí, es exactamente lo que hace allí donde gobierna.