Al recorte del salario de los funcionarios, desde el Ayuntamiento de Zaragoza se ha añadido la reducción del 15% de los salarios de políticos y altos cargos, en total 54 afectados para un ahorro de unos 700.000 euros anuales, ¡bienvenida sea esa medida! Sin embargo a este “chocolate del loro”, imprescindible por otra parte si queremos seguir creyendo en la dignidad de la clase política, no se han acompañado otras medidas estructurales que son el auténtico núcleo del problema económico: la reestructuración del sistema de patronatos municipales y empresas participadas y el aplazamiento, si no congelación, de aquellos macro proyectos innecesarios en la actual coyuntura (Expo Paisajes, capitalidad cultural, sede olímpica, etc…)
Esta misma semana UPyD Zaragoza ha emitido una nota de prensa denunciando la construcción/adecuación de más de 30 pistas de pádel en Zaragoza, por un importe superior al 1.800.000 €. Lo más grave no es que se gaste/invierta este dinero, sino que se “regala” (porque 3000 € al año por la explotación es un regalo) la explotación a una empresa, máxime cuando es el ayuntamiento el responsable de pagar las pistas a un precio que casi dobla al de mercado, ¿no parece más normal que sea la empresa la que compromete su dinero convencida del éxito del proyecto? Parece ser que el Sr. Manuel Blasco no lo entiende así…, aunque este tipo de políticas viniendo del PAR no me sorprenden en absoluto.
Si escalamos a la Diputación General de Aragón encontramos al consejero Larraz convencido de que las medidas de ahorro adoptadas hace unas meses son suficientes, a pesar de que el propio Marcelino Iglesias ha tenido que aparecer apara anunciar medidas de ajuste sobre el complejo entramado de empresas semi públicas. Medidas que por otra parte estamos esperando a conocer.
Y si finalmente llegamos al ámbito nacional nos encontramos con una situación muy similar: el Banco de España interviniendo una caja de ahorros mientras todo el arco parlamentario (a excepción de UPyD) se manifiesta en contra de la despolitización de estas cajas, como medida inmediata para racionalizar su gestión.
En definitiva, medidas coyunturales obligados por la presión internacional, pero ni un atisbo de valentía política para abordar los verdaderos problemas estructurales: reforma del modelo de estado de las autonomías, reforma del mercado laboral, etc. Pero que nadie se alarme, hoy mismo el Sr. Ocaña, secretario de Estado de Hacienda, decía en las páginas del Heraldo de Aragón, que el actual es el “instante más agudo de la crisis”, en otras palabras que hemos tocado fondo y que ahora no nos queda más que “subir”, ¿a quién habré oído decir esto en los últimos meses?.
Lo dicho, pongan sus relojes en marcha, la cuenta atrás para el siguiente “revolcón” ha empezado ya. ◦

1 comentarios:
Han pasado de la suerte de "Don Tancredo", estarse quietos a ver si los problemas pasan de largo, al sistema de amagar y no dar, prometen que harán algo con las empresas públicas pero no concretan. De momento no está claro que el recorte salarial que afecta a los funcionarios llegue hasta el entramado de empresas, fundaciones y consorcios de la DGA
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