domingo, 6 de junio de 2010

El perro de Alcibiades

Si hay una pregunta que se repite en cualquiera de nuestros contactos con los medios de comunicación o con personas interesadas por UPyD, es la siguiente: "¿Ya tenéis los candidatos a los ayuntamientos y a la DGA?" Tras la negativa respuesta llega la reflexión de nuestro interlocutor: "... pues si no empezáis a dar a conocer a esas personas, vuestras posibilidades decrecerán cada día que pase".

En estas conversaciones, y si el tiempo nos brinda la oportunidad, explicamos que, como en casi todo, somos un partido diferente y que lo que si podemos asegurar es que, independientemente de la cara que le pongamos al candidato o a la candidata, el mensaje será exactamente el mismo y similar en toda España: transparencia, regeneración democrática y reforma de la Ley Electoral, entre otros argumentos, y que sobre estas premisas nos plantearíamos posibles pactos con otras fuerzas políticas de ámbito nacional, de manera que no estamos preocupados por conocer el nombre de los candidatos.

Nuestro modelo es extraordinariamente sencillo y absolutamente democrático, Javier García Núñez (Coordinador Territorial de UPyD en Madrid) lo decía esta misma semana en El Mundo: «Los candidatos serán elegidos en un proceso de primarias en otoño. Cualquier afiliado puede presentarse. Ganará el que obtenga más votos. El resto de la lista se aprueba en el Consejo Local, luego Regional y en el Consejo de Dirección, que da las bendiciones».

En estos días están apareciendo en la prensa aragonesa noticias acerca de los procesos de selección de candidatos (que no de elección, en algunos casos) de la mayoría, sino todos, los partidos con representación en la DGA y principales ayuntamientos. Quizás peque de ingenuo pero pienso que las ideas son más importantes que las personas encargadas de ponerlas en práctica. Es obvio que el votante quiere conocer a los candidatos, sus obras y milagros, sus trayectorias políticas y profesionales, etc. sin embargo considero excesivo este “culto a la imagen” que exige esta exhibición pública a un año vista de las elecciones.

Esta situación me trae a la memoria la conocida anécdota del perro de Alcibíades, que relata Plutarco en sus Vidas Paralelas. Alcibíades fue un estadista y general ateniense que se destacó por su turbulenta vida política, plena de deslealtades y traiciones, y que según Plutarco “Tenía un perro celebrado de grande y hermoso, el que había comprado en setenta minas, y fue y le cortó la cola, que era bellísima. Reprendiéronselo sus amigos, diciéndole que todos le roían y  vituperaban por lo hecho con el perro: y él, riéndose, “eso es, les respondió, lo que yo quiero. Porque quiero que los Atenienses hablen de esto, para que no digan de mí cosas peores”.

En definitiva, en otoño conoceremos a los candidatos electos, entretanto seguiremos apostando por las ideas, por explicar nuestras propuestas de regeneración en todos los escenarios políticos y por la denuncia de lo que, según nuestro criterio, no son sino irregularidades o ejemplos de mala gestión. No vamos a cortarle la cola al perro con la única intención de dejarnos ver, nuestra fuerza radica en la coherencia de nuestro mensaje y en haber dicho hace tres años las mismas cosas que ahora los grandes partidos asumen como propias. ◦
Share/Bookmark

3 comentarios:

Carlos Fernández Ocón dijo...

Mal que le pese a muchos, UPyD lleva años dando lecciones de todo para todo desde hace años. Se están aprendiendo despacito despacito, pero van calando. Y lo que les aclaras aquí no deja de ser otra lección más de lo que debería importar a los ciudadanos y no procurar hacer un Gran Hermano también con esto.

Anónimo dijo...

Los políticos aragoneses no le cortarían la cola al perro, le cortarían una pata, porque así tendrían para cuatro ocasiones. Es que en estos dos mil años hemos aprendido mucho.

Juan Antonio Parrilla dijo...

Creo que necesitan alguien con el que meterse, y no dar tiempo a eso les molesta bastante. No entienden que no tenemos compromisos, no nos debemos nada y cada uno de nosotros puede ocupar ese lugar. Nuestros programas se gestan desde unas premisas solidas y tan obvias que son fáciles de defender. El mensaje es único y no nos mueven las razones electoralistas, no necesitamos un cargo, sabemos vivir de otra cosa. Estamos para normalizar el sistema, no para vivir de él.