sábado, 2 de octubre de 2010

¿Quién necesita unos principios?


Hoy he tenido la oportunidad de asistir al pleno del Ayuntamiento de Zaragoza y, de esta forma, constatar el poco respeto de algunos grupos por los ciudadanos que dicen representar.

La sesión comenzó de forma interesante discutiendo la aprobación de la modificación de una serie de créditos y programas plurianuales que ponen en entredicho la labor del equipo de gobierno. Acto seguido se voto una proposición del Partido Popular para rechazar los recortes en las ayudas para la promoción y compra de vivienda protegida planteados unilateralmente por el Ministerio de Vivienda. Sorprende la actitud del representante de Izquierda Unida, Sr. Alonso, que en un afán de patrimonializar el progresismo de este pleno, votó en contra por el mero hecho de que fuera el grupo popular quien presentara la moción. Confundiendo contenido y continente, tildó de oportunista al Partido Popular y lo hizo corresponsable de la situación.

Posteriormente y a instancias del grupo popular, que presentó una proposición para que no se congelen las pensiones en 2011, el debate entro en una fase de discusión sobre aspectos de política nacional. Reconozco que tuve que hacer algún esfuerzo para no olvidar que se trataba de un pleno municipal. Considero que es una falta de respeto a los ciudadanos hacer del pleno una continuación del debate nacional de los dos partidos mayoritarios. Afortunadamente, en este momento el ciudadano medio dispone de suficientes medios de información como para no necesitar que el tiempo de sus representantes municipales se dedique a juegos florales con un único objetivo electoral.

Acto seguido el Partido Popular tuvo la oportunidad, y con los mismos argumentos, de devolver a IU su falta de apoyo en la proposición sobre la congelación de las pensiones. En este caso el Sr. Alonso presentaba una moción para no recortar en porcentaje alguno las partidas disponibles del presupuesto municipal de 2010 referidas a políticas activas de empleo y gasto social. La Sra. Serrat, portavoz del Partido Popular, reconoció la propuesta como bien intencionada, incluso con “buen fondo”, pero se negó a apoyarla por ser “incongruente con el historial de IU”. Como en el caso anterior, el Partido Popular votó a la contra, independientemente de que en el fondo pudieran estar de acuerdo con la propuesta de IU. El Sr. Martín de CHA también se opuso por razones similares, aunque pudiera estar de acuerdo con la propuesta no “podía” apoyar al grupo que ayudó al equipo PAR-PSOE a sacar los presupuestos municipales adelante.

Mención especial requiere la propuesta del Partido popular para declarar a Zaragoza, ciudad taurina. El pleno escuchó las opiniones de unos y otros (asociaciones taurinas y de defensa de los animales) para concluir rechazando la propuesta, ¿Por qué este interés en tomar posiciones, a favor o en contra, en municipios y/o comunidades? ¿Aun no nos hemos dado cuenta de que cualquier solución deja descontenta a una parte muy importante de población? ¿No parece más lógico que sea el ciudadano el que con su apoyo, por la vía de la asistencia o no, a este tipo de espectáculos, establezca la continuidad de la “fiesta”?, y por último ¿hay una especial inquietud en las calles de Zaragoza por declarar la ciudad taurina o anti taurina? ¿No hay temas más importantes a los que nuestros concejales podrían dedicar su valioso tiempo?

Es lamentable que los grupos de la oposición se pasen recibo por actitudes pretéritas a costa de ir en contra de sus propios principios. Las elecciones están cerca y este “paripé” es una actuación de los partidos de cara a la galería, para demostrar fortaleza aunque sea a costa de ignorar sus más básicos planteamientos ideológicos.

Lo mejor del pleno… cuando el Sr. Belloch ha dicho, después de preguntar en dos ocasiones si ante una votación con 15 votos a favor y 15 abstenciones se debía repetir la votación: “… es que nunca me aclaro.”, es obvio que se trata de un descuido pero queda simpático al menos.

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2 comentarios:

W.Wallace dijo...

Lamentable efectivamente el cúmulo de incoherencias y comadreos, que solo hacen que la solución a los problemas se dilate cada vez más en beneficio de una malentendida política de partidos.
Una vez terminadas las votaciones y constituido el Gobierno de la ciudad, a partir de este momento deberían concentrarse en sus reuniones (Pleno o Junta de Gobierno Local) a hacer su trabajo, es decir proponer cuestiones, debatir si es menester y votar, punto final.
El problema es que los ciudadanos normalmente no nos enteramos de este tipo de miserias internas si no hay alguien que las cuente ya que los medios no lo hacen.

Javier Puy Garcés dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.