domingo 17 de enero de 2010

De policias y campanas de Gauss


Ayer volvía a mi casa con mi hijo de cinco años, por la Avenida de la Hispanidad de Zaragoza, después de una de esas fiestas de cumpleaños que algunos padres soportamos estoicamente las tardes de los sábados. En esta avenida es prácticamente imposible cruzar más de tres semáforos consecutivos en verde así que es habitual que, aunque las distancias sean cortas, el número de paradas sea demasiado elevado.

En una de estas paradas a nuestra derecha se colocó un coche de la Policía Nacional que debido a una urgencia o simplemente porque se aburría de esperar el “verde”, se saltó el semáforo y avanzó a toda prisa. Mi hijo me hizo la pregunta de rigor: ¿Por qué la policía ha salido en rojo?, yo le contesté que probablemente sería porque tendrían que ir a alguna urgencia. Parecía que esta respuesta iba a ser suficiente, sin embargo el niño me sorprendió diciendo: “Tendría que haber una policía de policías”. Entrando en su juego, le volví a preguntar ¿Y quien vigila a los policías de los policías?. Los siguientes tres o cuatro minutos no los voy a explicar: entre risas crecientes, mi hijo repetía como un mantra: “… y a esos policías, otros guardianes de policías, y a esos guardianes, otros guardianes de guardianes de….”. Cuando consideré que la broma ya se estaba alargando demasiado le espeté, confiado de mi victoria dialéctica: “¿Y a los últimos, últimos, últimos guardianes quien los vigila?. Debo reconocer que me quedé sin palabras cuando la criatura me contesto: “…pues todos los humanos que no somos policías”.

Esta anécdota que he relatado me lleva a reflexionar sobre nuestro papel, como individuos, en la sociedad. Cada día conocemos nuevos casos en los que la gestión de nuestros gobernantes no es precisamente digna de elogio (no aporta nada a este comentario citar cualquiera de los últimos asuntos que han aparecido en los periódicos). Si pudiéramos graficar nuestra indignación en estos casos, ésta sería una Campana de Gauss, alcanzamos un máximo con cierta urgencia y con la misma la olvidamos.

Reconozco que no encuentro el resorte que altere este comportamiento, la capacidad que, en general, tiene la sociedad para desayunarse calentitos este tipo de sapos me sorprende. Los partidos políticos están ahí para realizar esta labor de vigilancia, sin embargo muchos de ellos no ofrecen la suficiente confianza que necesitamos los ciudadanos. Me afilié a UPyD porque creí que este partido podría ser el que recogiera ese testigo y encabezara esta “cruzada”. La tarea no es fácil porque estamos acostumbrados a olvidar muy rápido y nos resulta extraño que un partido político quiera mantenernos, metafóricamente hablando, en la parte más alta de la campana por la vía de repetir hasta la saciedad que algunas cosas no funcionan porque se están haciendo mal desde la base: es preciso reformar la Constitución, el poder judicial, el modelo de transferencias a las comunidades, etc.… y especialmente, regenerar la democracia.

Quizás algún día seamos una sociedad que toma una mayor responsabilidad sobre su presente y su futuro, entretanto no olvidemos que somos nosotros, "los humanos que nos somos policías" quienes debemos vigilarles a ellos. ◦
Share/Bookmark

martes 12 de enero de 2010

Curso acelerado de política por el Sr. Biel


El Sr. Biel en tan solo unas horas ha proporcionado, a quien ha querido escucharle o leerle, un maravilloso ejemplo de cómo debe actuar un político populista si quiere alcanzar el éxito. Me referiré en este caso a dos noticias aparecidas en “El Periódico de Aragón” y “Heraldo de Aragón” respectivamente.

En la primera de ellas, y refiriéndose al nuevo modelo aeroportuario que ha presentado el ministro de Fomento, José Blanco, ha soltado la siguiente perla: la gestión de los aeropuertos se puede "hacer igual en la Comunidad aragonesa que un señor en Madrid", porque "no son más listos los del Ministerio (de Fomento) o en el mejor de los casos tan listos como los de Aragón". Admiro la elocuencia del Sr. Biel pero la carga argumental haría que el gran Cicerón se retorciera dentro de su túnica: ¿Cuándo dejaremos de actuar de manera tan provinciana?.

La segunda perla no empequeñece la anterior, a pesar de ser de un cariz diferente. Desde la “mejor coalición política española desde la transición”, léase PAR-PSOE, a juicio de nuestro Vicepresidente autonómico, éste dice al hilo del caos que vive ASAEL: "ahora quedan cuestiones que tiene que resolverse para liquidar la asociación" y añadió que "en eso están" los responsables. Aseguró que "si tenemos que dar alguna idea, la daremos", pero consideró que desde la Administración no se puede hacer nada.

Es decir, la misma administración que ha transferido fondos a esta asociación a través de un convenio suscrito entre dicha asociación y el Instituto Aragonés del Agua, que depende de la Consejería de Medio Ambiente, ahora no puede hacer nada. Es un detalle que estén dispuestos a aportar alguna idea, me permito sugerir una: Que el Sr. Biel y el Sr. Boné compadezcan públicamente y den todas las explicaciones sobre este asunto o, caso contrario, que abandonen sus cargos.

¿Han aprendido como negar la realidad o como decir lo que unos pocos (y cada día menos) quieren escuchar?. En caso afirmativo: enhorabuena, tienen madera de político populista. ◦
Share/Bookmark

domingo 10 de enero de 2010

Pensar


Fernando Savater nos invita en uno de sus últimos libros a pensar. Pensar en soledad, por nosotros mismos y sacar conclusiones a partir de nuestros conocimientos y experiencias no resulta tan sencillo como pudiera parecer a simple vista.

La llamada sociedad de la información de la que participamos padece un sobre exceso de información, con Internet como vanguardia comunicativa. Dice también el filósofo vasco que al que le va todo bien no termina de ponerse a pensar nunca, porque no le hace falta; por tanto la mejor situación para pensar es aquella que tiene como origen algo que no funciona, un fracaso, una derrota. Buena prueba de esta afirmación la encontramos en la obra literaria de Mario Conde, que tras 15 años de avatares judiciales y casi 4 de ellos en Alcalá-Meco, ha publicado una serie de libros en los que nos descubre el Conde más espiritual y sereno que reflexiona sobre la sociedad, el hombre, etc… (algunos de estos libros han sido editados en Alemania y son ciertamente difíciles de conseguir).

La situación económica que nos ha tocado vivir estos últimos años (y los que previsiblemente nos quedan) nos ha permitido familiarizarnos con una inmensidad de parámetros e índices. A los habituales como crecimiento/decrecimiento del PIB, tasa de paro, inflación y tipo de interés entre otros, se han venido a unir índices de confianza de todo tipo, las encuestas de organizaciones empresariales o sindicatos, producción industrial, ventas al exterior, ventas minoristas, etc… que todo el mundo parece manejar con inusual soltura. Los resultados que ofrecen estos índices son de lo más dispar, comenzando por el formato elegido para proporcionarlos: tasas interanuales, trimestrales comparadas, desde principio de año, etc… A esta dificultad se añaden unos resultados complejos de analizar: los índices aumentan o disminuyen, pero a mayor o menor velocidad que anteriores medidas, las comparativas con trimestres anteriores son positivas o negativas en función de donde se fijen las referencias, etc… En conclusión, y para los profanos en economía, una serie de datos (que no información) muy difícil de procesar y en ocasiones enfrentados entre ellos mismos que arrojados, mejor diría vomitados, por el espejismo informativo de Internet dificulta nuestro personal análisis y nos hace permeables al verdadero interés de quien publica los datos.

Lo que es cierto, e indiscutible en este momento, es que la actual coyuntura económica es francamente negativa. Hemos perdido la confianza en el modelo y consciente o inconscientemente nos estamos refugiando en el ahorro.

Ante esta situación me permito recomendar pensar. Pensar en como hemos llegado a esta situación, que papel ha podido tener nuestra dependencia del sector de la construcción y su estrecha relación con el sistema de financiación de los ayuntamientos, pensar en nuestros políticos que hace menos de dos años (Agosto del 2007) decían: "Los efectos de la crisis hipotecaria estadounidense tendrán un impacto relativamente pequeño en la economía española" (Solbes) o "España está a salvo de la crisis financiera" (Zapatero). Pensar en nuestra estructura de estado, quizás no la más eficiente desde el punto de vista económico con competencias distribuidas entre una amalgama de comunidades autónomas para ofrecer, en el mejor de los casos, el mismo nivel de servicio por un coste notablemente más alto.

En definitiva, pensar si al margen del aluvión de datos económicos, tenemos la responsabilidad de reflexionar más allá de la coyuntura actual y concluir que este país necesita un profundo cambio estructural.

Por último, y también para pensar: si partimos de la base que el golf no es un deporte barato, ¿cómo explicar que las licencias de golf en Aragón crecieron un 11,8 por ciento en 2009, lo que supone el mayor crecimiento porcentual de España, según informó la Federación Española de Golf?. Y a usted ¿cómo le afecta la crisis? ¿ha pensado en ello?. ◦
Share/Bookmark