sábado 26 de junio de 2010

“La unión hace la fuerza” vs. “Divide y vencerás”

Según reza en la página web oficial de la Diputación General de Aragón: “La comarca se presenta como el medio más adecuado para complementar o subsanar las carencias municipales y elevar la calidad de vida de los ciudadanos, por su funcionalidad, por su adaptación al territorio, por su cercanía y por su idoneidad para la organización de muchos servicios.”. A priori parece que la comarca sea un claro ejemplo de “La unión hace la fuerza”: varios ayuntamientos colaborando para mejorar la calidad de los servicios prestados a los ciudadanos.

Algunas de las competencias transferidas a las comarcas bien podrían encajar perfectamente en el modelo presentado, las más claras podrían ser Acción Social,  Residuos Urbanos o Patrimonio Cultural y Tradiciones Populares. Para estas competencias se cumple la máxima de beneficiar a pequeños ayuntamientos por una simple cuestión de economía de escala y liberar a otras instancias más elevadas de la administración, que se aprovechan de la atomización competencial en lo que podríamos calificar como “Divide y vencerás” desde el punto de vista de la administración autonómica.

Sin embargo hay otras competencias para las cuales la excesiva atomización redunda en un peor servicio. Por definición la cultura, el turismo o el deporte son vías para “romper fronteras” en el mundo global en el que vivimos, consecuentemente la fragmentación comarcal corre en sentido contrario al progreso, no aplica por tanto en este caso lo de “Divide y vencerás”. Esta situación plantea además problemas de encaje, al intentar compatibilizar todas las administraciones competentes, en mayor o menor medida, veamos un ejemplo.

Tomemos cualquier comarca, por ejemplo el Somontano de Barbastro, en la que además de los 25 consejeros hay asignados más de 100 empleados, entre ellos 1 persona en Cultura, 4 en Deportes y 2 en Turismo, quedémonos con la cultura. Entre otras competencias, las comarcas son responsables del “fomento y apoyo de actividades relacionadas con la actividad artística, así como la difusión y conservación de las obras de los artistas” o de “promocionar la creación y procurar el mantenimiento de infraestructuras teatrales, cinematográficas, musicales y aquellas otras que sirvan como instrumento de difusión cultural”. Todo sería perfecto sino fuera porque en el Ayuntamiento de Barbastro también hay un Consejero de Cultura que maneja una apretada agenda de actividades como exposiciones en la Casa de la Cultura, talleres diversos, actuaciones teatrales, etc.

Todavía no acaba aquí la “cosa”, la Diputación provincial de Huesca tiene entre sus competencias incentivar la cultura ya que, según aparece en su propia página web, “El apoyo y difusión de la cultura por la geografía altoaragonesa es uno de los principales motores en el trabajo del área de Cultura. Para lograr este objetivo la Diputación Provincial de Huesca desarrolla importantes programas en el ámbito artístico y musical, al tiempo que promueve actividades de formación y concede diferentes ayudas tanto a las entidades locales de la provincia de Huesca como a particulares.”

Pero por si esto no fuera suficiente, la DGA también tiene entre sus competencias “Fomentar la promoción de la cultura aragonesa”. Suma y sigue.

Ahora multiplíquese el número de competencias, de dudosa adecuación al modelo comarcal, que han sido transferidas por el número de comarcas y por el número de personas asignadas en cada una de ellas. A la cifra resultante añádase las personas asignadas en los ayuntamientos, diputaciones provinciales y Diputación General y se obtendrá una cifra que debería hacer sonrojar a aquellos que defienden un modelo simétrico para las comarcas: ni todas las comarcas son iguales ni todas las transferencias son susceptibles de tratar con el mismo modelo.

La comarcalización “salvaje” va a significar una pérdida de competitividad para Aragón que se enfrenta al reto de la globalización desde unos supuestos que abogan por la desmembración de la comunidad. No sólo ha quedado demostrado que es un sistema que económicamente es inviable (al menos mientras tenga que existir paralelamente a ayuntamientos y diputaciones) sino que en el medio plazo va a representar un paso atrás en el desarrollo de la comunidad. ◦
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lunes 21 de junio de 2010

El piojo regionalista

Que el Sr. Biel es un auténtico “showman” creo que es algo que nadie discute. Este pasado fin de semana, en Calatayud y ante sus fieles, sacó un nuevo conejo de la chistera: en un momento dado de su intervención sacó un abanico de su bolsillo y comparó al Partido Aragonés Regionalista con “el clavillo de este abanico, que lo mismo sirve para abrirlo hacia la derecha como hacia la izquierda”.

A imagen del Sr. Biel, me voy a permitir ilustrar esta entrada con una metáfora. Más que como el “clavillo del abanico”, veo al PAR como un ftiráptero, vamos lo que comúnmente conocemos como piojo. Este piojo regionalista, como buen parásito, se dedica a vivir a expensas de sus “huéspedes”, a saber, en este momento la cabeza socialista y anteriormente la cabeza popular.

Poco importa si el huésped es rubio, moreno o castaño, si es de pelo liso o rizado, el piojo regionalista busca siempre refugiarse en tupidas cabelleras donde establecerse y extender su prole. Sin embargo, el piojo regionalista no puede vivir de manera autónoma, si se queda sin huésped muere en menos de 24 horas, de manera que ante la galopante alopecia de la cabeza socialista, ha decidido migrar a la cabeza popular para continuar succionando la necesaria sangre vital.

La cabeza popular está dispuesta a acoger al piojo regionalista, en lo que más que parasitismo podríamos catalogar de simbiosis, pero pone condiciones para no regar su cabello con permetrina y malatión (potentes insecticidas anti piojos). El “buque insignia” del piojo regionalista, las comarcas, parece estar recientemente en el punto de mira popular, aunque según algunos medios, los populares estarían dispuestos a soportar el molesto picor regionalista si estos se comprometen a un apoyo claro en las próximas elecciones nacionales, único y verdadero interés del líder popular.

Absolutamente conforme con las tesis “darwinistas”  resulta la actitud de los populares, que parecen estar dispuestos a cualquier concesión con el objetivo de “mejorar la especie”, léase ganar las siguientes elecciones generales. Los “sacrificados” populares aragoneses darán por bueno cualquier picor y cualquier incomodidad, si eso les ayuda a conseguir sus objetivos globales. Poco importa dar la espalda a las tesis mantenidas en los últimos años, lo más importante es asegurar la supervivencia.

Entretanto, el piojo regionalista reivindica el picor por él producido como patrimonio aragonés porque se auto proclama único representante del sentir aragonés y la defensa de los intereses de esta tierra. Ahora amenaza, aunque sea “con la boca pequeña”, con una mutación que le permita vivir al margen de su huésped, sin embargo en el fondo es consciente de que no puede luchar contra las fuerzas de la naturaleza y de que sólo dispone de unas horas de tiempo para saltar de una cabeza a otra.

Dicen que la naturaleza es sabia y pone a cada uno en su lugar, no lo dudo, aunque me temo que en este caso existe demasiada “ingeniería genética” dispuesta a hacer posible lo imposible a golpe de abandono de los principios (si aceptamos que algunos partidos los hayan tenido alguna vez).

Nota: EL PAR mantiene una alianza de gobierno con el PSOE en la DGA, después de obtener un 12,11% de los votos en las elecciones de 2007. En el Ayuntamiento de Zaragoza la situación es similar con un 8,36% de representación en las elecciones del mismo año. ◦
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lunes 14 de junio de 2010

Grandes soluciones

Fueron varios los motivos que, hace tres años, me llevaron a acercarme a UPyD (o a Plataforma Pro si quiero ser preciso). Sin entrar a detallar cada uno de ellos, si que hay uno que quiero poner hoy de manifiesto, se trata del motivo más egoísta entre todos ellos: estaba harto de que me tomaran por tonto, en el sentido colectivo de la palabra.

Gracias al desgobierno de unos y otros, no es difícil volver a sentir esa sensación (que le tomen a uno por tonto) con demasiada asiduidad. Esta pasada semana la he vuelto a sentir con especial crudeza. Y todo esto a cuenta de la situación financiera de los ayuntamientos, porque debemos recordar que el Sr. Catalá (Consejero municipal de Hacienda y Economía del Consistorio) decía, en unas declaraciones que van camino de convertirse en un “clásico”, que la deuda del ayuntamiento de Zaragoza era “espléndida” y arrojaba una serie de datos que nos trataban de convencer de su gestión al frente de las finanzas municipales.

En UPyD venimos señalando lo desacertado de este personal análisis del consejero desde hace tiempo, en particular alertábamos, en notas de prensa y documentos internos, de los 50 millones de euros de mas que el estado adelantó al Ayuntamiento a cuenta de la participación en los ingresos del Estado de 2008 y 2009.

Pues bien, ¡el Sr. Catalá ha sacado un conejo de la chistera!, una genial solución al problema de los 50 millones de euros: ¡no pagarlos!. La solución es verdaderamente genial, ¿cómo no se le había ocurrido a nadie si estaba ahí, en frente de nuestras narices?, ¿cómo no va acceder la “saneadísima” hacienda pública a la demanda del Sr. Catalá?. Y por si esto no fuera poco, y haciendo inútil la lectura de cualquier manual de negociación, el Sr. Catalá remata con aquello de que: “o al menos que se pague a partir de 2015”, en resumen: lo que se conoce habitualmente por “amagar y no dar”.

Nos hacen responsables de sus malas gestiones, por la vía del recorte salarial o la subida de impuestos, para rematar con proposiciones como esta, verdaderamente ridícula. ¿Acaso somos los ciudadanos culpables de la ruina económica de la Expo, de la gestión de proyectos como la navegabilidad del Ebro, el traslado del campo de fútbol (multas incluidas), el empecinamiento en proyectos como Expo Floralia, la capital cultural o las olimpiadas de invierno?

Creo que es necesario exigir a nuestros gobernantes una mayor capacidad para aportar soluciones, verdaderas soluciones y no soflamas partidistas. Las declaraciones del Sr. Catalá son una burla a la inteligencia de todos los zaragozanos. ◦
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domingo 6 de junio de 2010

El perro de Alcibiades

Si hay una pregunta que se repite en cualquiera de nuestros contactos con los medios de comunicación o con personas interesadas por UPyD, es la siguiente: "¿Ya tenéis los candidatos a los ayuntamientos y a la DGA?" Tras la negativa respuesta llega la reflexión de nuestro interlocutor: "... pues si no empezáis a dar a conocer a esas personas, vuestras posibilidades decrecerán cada día que pase".

En estas conversaciones, y si el tiempo nos brinda la oportunidad, explicamos que, como en casi todo, somos un partido diferente y que lo que si podemos asegurar es que, independientemente de la cara que le pongamos al candidato o a la candidata, el mensaje será exactamente el mismo y similar en toda España: transparencia, regeneración democrática y reforma de la Ley Electoral, entre otros argumentos, y que sobre estas premisas nos plantearíamos posibles pactos con otras fuerzas políticas de ámbito nacional, de manera que no estamos preocupados por conocer el nombre de los candidatos.

Nuestro modelo es extraordinariamente sencillo y absolutamente democrático, Javier García Núñez (Coordinador Territorial de UPyD en Madrid) lo decía esta misma semana en El Mundo: «Los candidatos serán elegidos en un proceso de primarias en otoño. Cualquier afiliado puede presentarse. Ganará el que obtenga más votos. El resto de la lista se aprueba en el Consejo Local, luego Regional y en el Consejo de Dirección, que da las bendiciones».

En estos días están apareciendo en la prensa aragonesa noticias acerca de los procesos de selección de candidatos (que no de elección, en algunos casos) de la mayoría, sino todos, los partidos con representación en la DGA y principales ayuntamientos. Quizás peque de ingenuo pero pienso que las ideas son más importantes que las personas encargadas de ponerlas en práctica. Es obvio que el votante quiere conocer a los candidatos, sus obras y milagros, sus trayectorias políticas y profesionales, etc. sin embargo considero excesivo este “culto a la imagen” que exige esta exhibición pública a un año vista de las elecciones.

Esta situación me trae a la memoria la conocida anécdota del perro de Alcibíades, que relata Plutarco en sus Vidas Paralelas. Alcibíades fue un estadista y general ateniense que se destacó por su turbulenta vida política, plena de deslealtades y traiciones, y que según Plutarco “Tenía un perro celebrado de grande y hermoso, el que había comprado en setenta minas, y fue y le cortó la cola, que era bellísima. Reprendiéronselo sus amigos, diciéndole que todos le roían y  vituperaban por lo hecho con el perro: y él, riéndose, “eso es, les respondió, lo que yo quiero. Porque quiero que los Atenienses hablen de esto, para que no digan de mí cosas peores”.

En definitiva, en otoño conoceremos a los candidatos electos, entretanto seguiremos apostando por las ideas, por explicar nuestras propuestas de regeneración en todos los escenarios políticos y por la denuncia de lo que, según nuestro criterio, no son sino irregularidades o ejemplos de mala gestión. No vamos a cortarle la cola al perro con la única intención de dejarnos ver, nuestra fuerza radica en la coherencia de nuestro mensaje y en haber dicho hace tres años las mismas cosas que ahora los grandes partidos asumen como propias. ◦
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