Se trata de una concesión a 20 años en la que el adjudicatario dispondrá de la “utilización privativa y explotación de un edificio dedicado a servicios gastronómicos, denominado “Quiosco Del Pabellón Puente”, situado en las riberas de Zaragoza, margen derecha junto a la Calle Ámsterdam de la ciudad de Zaragoza.” Hasta ahí todo bien, un quiosco/cafetería para explotar durante 20 años en una zona que previsiblemente (¿?), tras la apertura del pabellón, cuente con un razonable número de visitantes.
El adjudicatario deberá hacerse cargo de la “adecuación” del quiosco teniendo en cuenta que “El edificio, así como sus instalaciones son de mayo de 2008, y han sufrido determinadas inclemencias así como actos de vandalismo. Esta construcción se entrega sin la garantía del constructor del quiosco, por lo que el futuro concesionario deberá repasar toda su arquitectura e instalaciones y dotarla de todos elementos necesarios para su correcta operatoria y obtener las oportunas licencias. […] Si durante el periodo de licitación o adjudicación el quiosco sufriera daños la sociedad Municipal ZGZ no se hace responsable de los mismos y deberán ser asumidos por el nuevo concesionario.”
Más adelante puede leerse “El quiosco objeto del concurso no cumple la normativa vigente en cuanto a aseos públicos, separaciones, accesibilidad o condiciones estéticas. Es por ello por lo que el adjudicatario debe de realizar reformas en la instalación que cumplan la normativa vigente.” Pero por si acaso, la documentación del concurso incluye unas cuantas “ideas imaginativas” que no podemos dejar de comparar con el estado actual del quiosco. No deje el lector de recrearse con las fotos del antes y el después propuesto por el Ayuntamiento.
Antes
Después
En definitiva, el tal edificio dedicado a servicios gastronómicos, denominado “Quiosco Del Pabellón Puente”, debería denominarse “cuatro chapas en un hipotético buen sitio que es preciso derribar” a pesar de que en la página 7 del pliego el ayuntamiento, o para ser preciso la Sociedad Municipal Zaragoza Arroba Desarrollo Expo, S.A., parece querer diluir lo expresado hasta ese momento cuando dice que “Se entrega un quiosco terminado arquitectónicamente el cual debe de mejorarse, ampliarse e instalarse ya que la construcción entregada se considera una construcción efímera.” (¡Ay, si Fidias levantase la cabeza, como toleraría a estos modernos pinochos!…)
Si en esta ciudad la denominación que se le da a “cuatro chapas que es preciso derribar” es la de “un quiosco terminado arquitectónicamente el cual debe de mejorarse” no me extraña que no tengamos lista de espera de empresas para trasladarse a los recintos Expo. En este caso, sin la menor importancia salvo por lo disparatado del concurso, se pone en evidencia el estudiado alejamiento del ayuntamiento frente a la realidad de una ciudad que, según el particular prisma del alcalde, es la menos endeudada entre las grandes. Esta es nuestra ciudad, en la que un gobierno municipal en lugar de promocionar la vivienda en alquiler centra todos sus esfuerzos en la venta de suelos como desesperado intento de obtener la financiación necesaria para algunos de sus absurdos proyectos. Un gobierno municipal que da la espalda al clamor ciudadano ante proyectos como el tranvía o Expo Floralia. Un gobierno municipal oscurantista que mantiene a la ciudad a la “cola” de las ciudades españolas en cuanto a transparencia se refiere. Un gobierno municipal que recurre a la externalización abusiva por no tener la valentía para enfrentar los problemas de personal.
Y sin embargo, habrá un valiente que se quede con las “cuatro chapas”. Ánimo y toda la suerte del mundo. ◦




