Estamos acercándonos a las fechas en las que se decidirán las configuraciones de nuestros ayuntamientos y comunidades. La campaña oficial arrancará en unas cuantas semanas, aunque algunos partidos, y entre ellos Unión, Progreso y Democracia (UPyD), llevamos bastante tiempo tratando de dar a conocer nuestro mensaje a los ciudadanos.
Este periodo en el que hemos frecuentado abundantemente “la calle”, me ha permitido reflexionar sobre los mensajes de unos y otros. La mayoría de los partidos, y especialmente aquellos que se pueden costear prolongadas y ambiciosas campañas electorales, recurren a la estrategia del mensaje simple pero repetido hasta la saciedad. Los mensajes en vallas o carteles son puro ejercicio de marketing y es indudable que consiguen su público y consecuentemente una importante parte del electorado.
En Unión, Progreso y Democracia hemos optado por llegar, a través de los medios que estén disponibles, con una serie de mensajes de mayor “calado” en el sentido de buscar un profundo cambio de nuestras actuales estructuras de poder. Demandas tan necesarias como la Reforma de la Ley Electoral, la limitación de mandatos de nuestros políticos, la eliminación de sus privilegios, la incorporación al sistema de auténticas medidas de control y transparencia, la “tolerancia cero” con la corrupción, etc. son argumentos que en nuestras conversaciones con los ciudadanos, en la calle o a través de las redes sociales, despiertan un lógico interés.
Es curioso comprobar que, a pesar de este interés que muestra la mayoría de los ciudadanos en las propuestas de UPyD, una parte importante de ellos concluyen, desde la impotencia, que “todo eso es imposible de alcanzar” o, lo que es peor, “todos los políticos son iguales” o “cuando lleguéis seréis como ellos”.
Esta conclusión es un error y trataré de argumentarlo. En primer lugar: entre todos podemos conseguirlo, se trata de aprobar una medida tras otra, de dar pasos firmes, pero con una visión clara del modelo de estado, comunidad o ayuntamiento que deseamos. El poder se esfuerza en mantener este “status quo” con pequeñísimas operaciones cosméticas; las partidos que alternan este poder están dispuestos a pequeñas concesiones mientras lo fundamental permanezca “en su sitio”. Es posible impulsar verdaderas medidas regeneradoras y
UPyD es, hoy por hoy, el único partido con posibilidad de conseguirlo.
¿Todos los políticos son iguales?, ¡claro que no! Los candidatos de UPyD somos mayoritariamente personas con una larga trayectoria profesional, que no política, que han llegado a ésta de forma accidental. Somos personas que no venimos a “hacer carrera política” porque nuestra “carrera” ha sido y será otra, porque nos hemos auto impuesto una limitación de dos mandatos, transcurridos los cuales regresaremos a la actividad en la que hemos desarrollado y seguimos desarrollando nuestro trabajo hasta hoy mismo.
Somos profesionales con un gran conocimiento y experiencia en áreas de gestión, no somos personas que han hecho “méritos” en sus partidos o sindicatos para ser “recompensados” con un puesto en una lista o uno de libre designación en un ayuntamiento. En la inmensa mayoría de los casos, somos personas que nunca habíamos optado a este tipo de responsabilidades, a diferencia de nuestros adversarios “curtidos en numerosas batallas” a lo largo de su ya demasiado extensa trayectoria política. Somos personas que no estamos imputados en ninguna causa de corrupción, en definitiva, somos personas que hemos venido a defender una serie de ideas y proyectos, nada más y nada menos.
El día 22 podremos ser concejales, alcaldes, diputados autonómicos o presidentes de comunidad, si lo logramos ejerceremos esa responsabilidad con honestidad y nuestro mejor empeño, pero si no lo logramos, seguiremos con nuestra vida y luchando por las mismas ideas, ¿cualquier político de cualquier otro partido con posibilidades podría firmar esta declaración?
En cualquier caso, si a alguien le queda alguna duda sobre el perfil de nuestros candidatos,
le propongo que contacte con nosotros y que nos haga llegar sus preguntas, comprobará que no tenemos “ayudantes” detrás de nuestros perfiles en las redes sociales, que somos muy accesibles y que hablamos su mismo idioma.
Zaragoza, 27 de Marzo de 2.001
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No señora, ¡los políticos no somos todos iguales!