Si hay una pregunta que se repite en cualquiera de los encuentros que estamos manteniendo con asociaciones o colectivos ciudadanos, es la siguiente: ¿Qué expectativas tenéis en Zaragoza y en Aragón? Mi respuesta, dado mi poco gusto por las quinielas electorales, es siempre la misma: “Somos muy optimistas”.
Voy a tratar de explicar en este post cuales son las razones en las que baso mi personal optimismo. Antes de nada debo adelantar que esta es la tercera campaña electoral en la que he participado de forma activa, después de las generales de 2008 y las europeas de 2009. Esta pequeña experiencia me permite poner en perspectiva los datos que pretendo presentar.
Hasta hace unos pocos meses, UPyD en nuestra comunidad era una curiosa anécdota, un partido minoritario que a duras penas había conseguido representación nacional, pero que en el ámbito autonómico y local se encontraba a “años luz” de obtener representación. El trato de los medios de comunicación y el de la mayoría de los representantes políticos, era acorde a esta idea: éramos “curiosos”, no teníamos la más mínima posibilidad de interferir en el “statu quo” y en aras de la libertad de información y la independencia, se contaba con nosotros como voz discordante.
Esta percepción ha cambiado, nos hemos convertido en unos adversarios a tener en cuenta y se nos trata como tales: nuestra presencia en los medios de comunicación se ha visto notablemente reducida y los políticos actuales han visto que deben esforzarse para rebatir nuestros argumentos, en lugar de obviarlos como habían hecho hasta ahora: la agenda del ciudadano ha cambiado, nuestras propuestas están en las primeras líneas y si aquellos políticos quieren asegurar los votos, deben “trabajar duro” en algo que normalmente no creen.
Nunca este partido en Zaragoza había despertado el interés que últimamente ha despertado entre asociaciones vecinales, colectivos sociales y agrupaciones de todo tipo. A diario recibimos peticiones para que expliquemos nuestras propuestas y en estas reuniones la acogida es cálida y nos provoca muy buenas sensaciones. Nuestras páginas web y Blogs están registrando día a día un mayor número de visitas a la vez que los simpatizantes y “amigos” van en aumento.
Nunca como ahora, habíamos recibido tal cantidad de proposiciones de ayuda: para asesorarnos técnicamente, para colaborar en la campaña, para posicionarnos en la red, etc. Nunca estas propuestas habían sido tan explícitas: “Creo que vuestras ideas son sensatas y que hacéis falta en la ciudad/comunidad”, viniendo de personas con las que previamente no habíamos tenido el menor acercamiento. De otra forma, cada vez encontramos más personas que eran de UPyD y todavía no lo sabían.
Nunca como en esta campaña, los afiliados y simpatizantes habían “echado el resto” durante un periodo tan prolongado. Nuestra presencia en la calle es muy regular, los actos públicos se multiplican y el magenta empieza a ser un habitual de algunas zonas de la ciudad.
Nunca antes la presencia en nuestros actos públicos había sido tan numerosa: en la última visita de Rosa Díez a Zaragoza, el número de asistentes a la conferencia fue algo más del doble de los que estuvimos en la anterior. No son una excepción los actos protagonizados por los candidatos, donde la asistencia es también muy superior a anteriores ocasiones.
Nunca se nos había tenido en cuenta, hasta ahora, en reuniones o cenas convocadas por asociaciones de todo tipo y en las que son invitados representantes de los partidos políticos. Incluso a pesar de la “barrera” de la representación municipal o autonómica, algunos de estos colectivos llevan a sus comités u otros órganos de decisión, la propuesta para hacer una excepción con UPyD.
Hay un comentario que se repite entre los que, siendo de los partidos tradicionales, tienen mayor experiencia en estas lides electorales: “El voto está muy dividido, nadie sabe nada a ciencia cierta”, y debe ser verdad porque en Aragón no hemos conocido encuestas desde Febrero, casi tres meses de silencio porque el dato, de conocerse, no se sabe muy bien a quien puede beneficiar o perjudicar.
En definitiva, soy optimista porque no ha lugar para ser otra cosa, no obstante si me dejo llevar por las sensaciones y los gestos, mi optimismo crece todavía más, así que si me viera obligado a pronosticar un resultado, apostaría por el éxito, apostaría por UPyD.
Zaragoza, 16 de Abril de 2.011
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Razones para el optimismo