Hace unos pocos días escribía en este mismo Blog: “UPyD obtuvo en las últimas elecciones europeas, en esta ciudad, 9.764 votos con una participación del 46%. Dada la trayectoria ascendente del partido sería lógico admitir que puede conservarse un 90% de ese voto, y también es lógico admitir que la participación ciudadana en las elecciones municipales puede elevarse este año hasta el 65%. Con todos estos datos es razonable pensar que en este momento UPyD podría contar con más de 12.000 votos sin llegar a contabilizar aquellos votantes "de nuevo cuño".” La realidad parece demostrar, a pesar de que es imposible analizar al máximo detalle los datos, que hemos sido capaces de retener a nuestros votantes pero no hemos conseguido capturar la atención de otros nuevos. Los bajos resultados en barrios como San José, Las Fuentes o Delicias eran previsibles, sin embargo no esperábamos que los buenos resultados en otros como Actur, Universidad o Centro no fueran suficientes para compensar los de los primeros.
Nuestro programa era riguroso y serio, no caíamos en la tentación de hacer promesas populistas ni asegurar actuaciones que a buen seguro escaparían de nuestra capacidad en la mayoría de los casos. En su lugar hemos pretendido mostrar las anomalías del sistema y proponer un modelo que pudiera beneficiar a los ciudadanos en su conjunto. No me arrepiento de esta estrategia, no podemos hacer bueno para nosotros lo que criticamos en el resto de partidos. Por otro lado, y es también un hecho, el “mensaje fuerza” de UPyD a nivel nacional se va diluyendo para el votante, conforme descendemos hasta niveles locales. No debería ser así sino al contrario, sin embargo la realidad es una y desde una posición de inferioridad frente a otras opciones políticas, resulta muy difícil hacer llegar al ciudadano un mensaje imposible de transcribir en unos pocos titulares.
Nos ha perjudicado también ese voto en blanco o nulo que pretende ser un castigo al poder; en las elecciones del 2007 sumaron un 3,25% frente al 5% de las del 2011. La ausencia en todas las quinielas electorales previas también supone un freno para aquel ciudadano que quiere que su voto sirva para algo y no sólo para mejorar los datos de los partidos que son excluidos por los caprichos de la Ley D’Hont. Los medios de comunicación han sido especialmente “duros” con un partido que, como ha quedado demostrado, se presentaba a las elecciones con serias aspiraciones de entrar en las instituciones.
En definitiva, unos buenos resultados si atendemos a las circunstancias de una campaña en la que no hemos conseguido contar con suficiente financiación ni atención en los medios y unos discretos resultados si tenemos en cuenta el esfuerzo y la ilusión de un buen grupo de compañeros que han conseguido situar a UPyD en el grupo de cabeza.
En unos pocos meses tendremos elecciones generales y será un buen momento para consolidar UPyD como la tercera fuerza política a nivel nacional. Entretanto, analizaremos esta campaña y aprenderemos de nuestros errores para mejorar nuestros resultados.
Zaragoza. Mayo de 2.011n ◦






