miércoles, 25 de enero de 2012

La fascinación por lo imprevisible


Hoy me he decidido a cambiar de aires y he cambiado la política por la ciencia para reflexionar sobre la realidad que nos rodea, ¿son las cosas como parecen ser? ¿Tenemos alguna posibilidad de conocer cual es la realidad, si podemos usar esta palabra, en la que habitamos?

Imagine que un aborigen australiano que jamás ha visto un coche se encuentra encerrado en una caja en el centro de un circuito de Fórmula 1. Imagine también que la caja no permite a nuestro prisionero saber nada del mundo que se encuentra en el exterior de la caja. No tiene ningún contacto, ni luz, ni sonido, nada; sin embargo cuenta en la caja con todo un arsenal de aparatos científicos de medida que funcionan de forma autónoma. En medio de una carrera y durante un instante, pongamos 3 milésimas de segundo, la caja se abre y todos los aparatos se ponen a funcionar y a tomar datos de todo tipo.

El objetivo del experimento es la elaboración de una teoría que permita completar la descripción de una carrera de Fórmula 1. Quizás con los datos obtenidos, y la ayuda de un grupo de muchos y eminentes científicos también aborígenes australianos, nuestro protagonista podría generar una teoría de la realidad que fuera consistente con los datos. Digamos que tal teoría podría abarcar las situaciones percibidas que pudiéramos considerar como normales: configuración de los coches, velocidades, normas básicas de la carrera, etc.; ahora bien ¿se podría hacer una aproximación a las situaciones menos habituales que pudieran ocurrir en una carrera? ¿Tendría nuestro visitante tanta suerte como para registrar en 3 milésimas de segundo datos suficientes para saber que es el Kers, cuantas paradas en boxes están permitidas o cuanto tiempo se tarda en cambiar las 4 ruedas a un Ferrari? Por una cuestión de probabilidades, la respuesta es que parece difícil, casi imposible, elaborar la teoría buscada.

Este ejemplo, en cuanto a magnitudes, es comparable a la visión que sobre la realidad del Universo podemos crearnos tras “sólo” 5.000 años observando algo que tiene una existencia de casi 14.000 millones de años. Ruego me perdonen los que, con cierta razón, puedan decir en este momento que la limitación de la velocidad de la luz nos permite viajar hacia atrás en el tiempo y estudiar fases anteriores del mismo Universo.

Quiero llegar con este razonamiento a la idea de que el Universo es maravillosamente imprevisible. Estos días han sido noticias las llamaradas solares y se ha creado cierto pánico entre todos aquellos seguidores de las teorías mayas del fin del mundo. Estas llamaradas son unos hechos que, científicamente, están suficientemente estudiados y todo apunta a que sus consecuencias son menos dramáticas que las que apuntan los agoreros convencidos de las teorías del fatídico 2012.

Sin embargo, y a pesar del conocimiento que hemos alcanzado sobre el funcionamiento de este Universo, éste sigue escondiendo sus más íntimos secretos, ni siquiera disponemos de una teoría del todo que pueda explicar la física de un neutrón con el mismo desarrollo matemático que explica el comportamiento de un agujero negro.

Por esa, llamémosle limitación, nuestros científicos desarrollan teorías que difícilmente pueden verificarse en el laboratorio y caen en el mundo de la filosofía de la mano de las matemáticas. Si la teoría necesita 11 dimensiones… ¡se aceptan!, si estas dimensiones se deben “enroscar” de una u otra forma… ¡ se enroscan! La formulación de estas teorías es extraordinariamente compleja y la interpretación de las posibles soluciones no es siempre sencilla, de forma que las puertas a la imaginación quedan absolutamente francas.

Por eso el Universo es fascinante, hoy son unas llamaradas pero quizás mañana asistamos a la desmaterialización de un planeta o a la desaparición de toda una galaxia en una de las nuevas dimensiones que predicen algunas de las citadas teorías. Por eso y por la extraordinaria fusión de matemáticas, física y filosofía soy, y seguiré siendo, un apasionado de estos temas.

Zaragoza. Febrero de 2.012 ◦
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miércoles, 4 de enero de 2012

La importancia de participar en los Plenos del Ayuntamiento de Zaragoza

Recientemente desde el Consejo Local dirigimos una serie de preguntas, en formato de encuesta electrónica, a los afiliados y simpatizantes de UPyD en Zaragoza. Una de las preguntas versaba sobre la conveniencia o no de participar activamente y como UPyD en los Plenos del Ayuntamiento de Zaragoza. Un 98% de los encuestados respondió que era interesante participar, mientras que sólo un 80% creía que esa participación iba a tener algún resultado, a pesar de manifestarse a favor de hacerlo.

Ya son tres los Plenos en los que he tenido ocasión de participar: en el primero solicitábamos a nuestros concejales que se preocuparan más por los problemas de la ciudad y menos por cuestiones de ámbito nacional, o incluso internacional, que poco o nada interesaban a los ciudadanos y los cuales iban a estar muy poco afectados por las decisiones tomadas en el Ayuntamiento de Zaragoza. Posteriormente apoyé, en nombre de UPyD la propuesta del grupo municipal del Partido Popular en el sentido de que el Pleno instara al Gobierno de Zaragoza para que con carácter de urgencia aprobara medidas para reducir personal eventual de confianza en cargos directivos en este Ayuntamiento. En el último de estos Plenos nos manifestamos en contra de la moción presentada por el grupo municipal Popular en el sentido de que el Pleno del Ayuntamiento de Zaragoza rechace la subida de las tarifas del transporte público urbano de viajeros en autobús y tranvía aprobada, por resultar excesivamente gravosa para los zaragozanos.

¿Qué importancia ha tenido esta participación? En primer lugar, se ha oído hablar de UPyD en estas tres ocasiones, y no sólo porque me haya correspondido a mí el papel de hacerlo, sino porque desde todos los grupos municipales se ha aludido directamente a UPyD para apoyar o rechazar nuestras propuestas. Debo reconocer que, a pesar de nuestros esfuerzos, la repercusión mediática de estas participaciones ha sido insignificante, no obstante confío en que poco a poco vaya creciendo el interés de los principales medios locales por las propuestas y planteamientos de UPyD. Es de resaltar también el cambio de actitud de algunos partidos que como CHA, y en menor medida IU, nos tienen bastante presentes y esto se hace evidente por sus alusiones en los plenos y sus comentarios en las Redes Sociales, donde el volumen e intensidad de las críticas (no siempre razonadas) han crecido notablemente.

Con las limitaciones que permite el modelo: no podemos hablar sino de los temas que hayan sido propuesto en un orden del día que conocemos con tan sólo 48 horas de tiempo, seguiremos participando en los Plenos. Tras las generales, ha quedado patente que UPyD es la 4ª, o incluso la 3ª, fuerza política de la ciudad y, a pesar de todas las dificultades, debemos seguir esforzándonos en actuar como tal, por coherencia y por responsabilidad hacia nuestros votantes.

Para terminar, una cuestión de estilo. No tiene mayor importancia pero me resulta curioso. Mantengo una relación, digamos cordial, con miembros de todos los partidos: compartimos tertulias, debates y el ambiente es siempre respetuoso y correcto. Me llama la atención que solamente hayan sido concejales del Partido Popular los que hayan tenido la delicadeza de darme la bienvenida a los debates plenarios o simplemente presentarse. Ninguno de los miembros del llamado tripartito ha tenido a bien un gesto para con el representante del partido que obtuvo 26532 votos en las últimas elecciones generales, será que uno de por sí es ingenuo, pero ¿no estamos todos aquí porque tenemos un mismo objetivo, Zaragoza, aunque diferimos en nuestras soluciones?

Zaragoza. 4 de Enero de 2012 ◦
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